El Patronato de Santa Filomena

La Fundación del Patronato de Santa Filomena se estableció el día 21 de Junio de 1890. Según consta en los libros de archivo, la apertura como Escuela Pública se produjo el día 01 de Marzo de 1908. La Fundación, de lo que hoy es nuestro Liceo, tiene como fecha el día 15 de marzo de 1948.

Su historia se remonta a los tiempos en que la encíclica Rerum Novarum de León XIII encontró en el Arzobispo Mariano Casanova a un entusiasta difusor, pese a que muchos católicos, no solo en Chile, igniraron la convocatoria papal. Frenar el avance de las injusticias sociales, reveló lo más urgente, plasmando la caridad en obras concretas en favor de los más desposeidos, especialmente en las condiciones de vida de los obreros, en pos de mayor justicia social. Los católicos de las clases más favorecidas sentían que, por preparación y recursos, eran quienes tenían que emprender dicha tarea. Muchas laicos, inspirados en la doctrina social de la iglesia, se dan a la labor en los barrios más desposeidos, al alero de la sociedad San Vicente de Paúl. De este modo, surge el 21 de junio de 1880 el patronato de Santa Filomena, el primero en Chile que, como prioridad, enfrentó el tema de las viviendas sociales.

A poco andar, otras actividades hicieron de este primer patronato una obra, en donde no solo se preocupaban de la entretención de los niños y jóvenes en sus canchas y teatros, o de su formación espiritual en sus diversos grupos, cuyo culmen estaba en la hermosa capilla, sino en la escuela Nº 42 Santa Filomena. Este será el lugar en donde los destinatarios de esta iniciativa pueda jugar, aprender y rezar, esta triada que luego veremos presentes en la labor de los religiosos Josefinos.

Entre sus iniciadores está Don Carlos Casanueva Opazo, quien como joven exalumnos del colegio San Ignacio incia aquí su apostolado, que define como obra urgente de caridad, la que con el tiempo, lo ubicará como uno de los más importantes educadores chilenos.

Extracto del texto «Jugar, aprender y Rezar, 125 años del Patronato Santa filomena» Autor Marco Soto Orellana. Sub-Director del Liceo Leonardo Murialdo.

La Congregación de San José

En Turín, el 18 de marzo de 1873 en la pequeña capilla dedicada al esposo de la Virgen María del Colegio Artigianelli, san Leonardo Murialdo funda la Congregación de san José. Él celebra la Misa y tiene una breve alocución y, después de haber invocado al Espíritu Santo, arrodillado delante del altar, emite primero la profesión religiosa. Después de él siguen los sacerdotes don Julio Costantino, don Eugenio Reffo, don Sebastiano Mussetti y los clérigos Marcello Pagliero y Pier Giorgio Milanese. Después de la lectura y la firma del Acta de fundación, viene ofrecido y colgado cerca del cuadro de s. José, un corazón de oro, en señal de agradecimiento. Por la tarde los seis miembros de la Congregación van al santuario de la Virgen «Consolata» para agradecer a la Virgen y pedirle su bendición.
San José es el centro espiritual de la misma y de él todos llevamos el nombre con que se nos conoce: Josefinos.
En el siglo XIX un grupo de sacerdotes de Turín, cuando empezaba la industrialización de la ciudad, fundó bajo la guía de Giovanni Cocchi, un colegio para niños huérfanos y desamparados a los que se daba una cultura de base y se le enseñaba un oficio artesanal. Tomaron como modelo a San José, educador de Jesús y patrono de artesanos, inspirándose en él y promoviendo si devoción en el colegio. Siendo director, don Pietro G. Berizzi fundó, en 1867, una asociación o cofradía en el colegio dedicada a San José y formada por miembros del colegio.

La Congregación de San José está compuesta por una red de Comunidades distribuidas por diversos países. «Dios te ama con un amor infinito, misericordioso, personal, único», es la experiencia que cada hermano josefino vive y quiere comunicar. La profesión pública de los votos de pobreza, castidad y obediencia manifiesta la voluntad de seguir los pasos del Evangelio y de hacer propio el compromiso fundamental de la proclamación del mensaje Salvador de Jesús Los miembros de las Comunidades comparten vida, bienes y proyectos. El ideal que desea vivir la Congregación en cada una de sus comunidades es el de ser una familia al estilo de vida de la «Familia de Nazaret». Así entre sus miembros hay pluralidad de dedicaciones, estilos, edades y procedencias.

La motivación de la Congregación se identifica con la de San Leonardo Murialdo. Él se dio cuenta cada vez más claramente que la formación de los jóvenes es fundamental para una eficaz promoción humana y cristiana del pueblo. Así maduró su específica vocación de entrega a la educación de los jóvenes de las clases sociales más modestas, con una especial predilección hacia los jóvenes pobres, abandonados y más necesitados. Sentirse querido por Dios, Padre; vivir en sintonía con la Iglesia; trabajar en colaboración con todos. Con estos ingredientes y con la fuerza del Evangelio probó nuevos caminos.